La concepción cristiana del ser humano ha marcado la historia de Occidente. En el Génesis se cuenta la historia de que los seres humanos (simbolizados por Adán y Eva) fueron expulsados del paraíso después de haberlos creado a su imagen y semejanza, como castigo por haber comido el fruto prohibido. Como castigo los hombres han de trabajar para vivir y nunca podrán regresar al paraíso.
a. La noción del paraíso simboliza un lugar en el que no hay distancia alguna entre el deseo y su realización o satisfacción, donde reina la paz y donde el ser humano está perfectamente reconciliado con sus semejantes y con Dios.
b. La vida del ser humano consiste en estar expulsado del paraíso, porque en la vida real siempre hay una distancia entre el deseo y su realización. Muchos de nuestros deseos quedan insatisfechos y ninguno se satisface sin trabajo. El trabajo se consideró desde el inicio como un castigo.
c. En el paraíso había una prohibición, era la ciencia del bien y del mal.
d. En el ser humano parece haber realmente una inquietud o un anhelo de infinitud que parece no poder satisfacerse con nada que pueda haber en el mundo, pues aquí todo es limitado y caduco y, además, la propia lógica del deseo lleva a un continuo resurgimiento de este.
e. El ser humano siempre busca a Dios, busca una felicidad completa que no encontrará en la vida humana.
El proyecto ilustrado: humanidad y progreso
En el Renacimiento se produjo una transformación en la interpretación de la razón. Lo que resulta realmente transformado es el concepto que el hombre tiene de sí mismo y de sus posibilidades.
En la época moderna se va abriendo paso poco a poco la convicción de que todos los hombres son, por naturaleza, esencialmente idénticos entre sí en cuanto a su capacidad racional y a su libertad.
La ilustración sería el tiempo en que se abandona la minoría de edad y se entra definitivamente en la edad adulta de la humanidad, eliminando los obstáculos (prejuicios irracionales y relaciones de dominación de unos hombres por otros) que ocultaban lo que verdaderamente somos.
Posteriormente, dará lugar a una revalorización de la Historia de la mano de la categoría de progreso. Esta noción permite: ordenar las diferentes culturas y dar sentido a su sucesión. La noción de progreso tuvo (al menos) dos consecuencias, contradictorias entre sí:
En primer lugar, al reconocer la parte de verdad que hay en cada etapa de su desarrollo y en cada pueblo histórico, se posibilitó el concepto de Historia Universal. Al margen de la Historia quedaban una serie de culturas que fueron llamadas primitivas y que dieron lugar al nacimiento de una nueva ciencia, la antropología, que ha supuesto un avance sin precedentes en el conocimiento que el ser humano tiene de sí mismo.
Por otra parte, la noción del progreso tiene su punto débil en su dependencia de occidente, pues levanta permanentemente la duda de si se trata o no de una simple forma de legitimar el dominio de Occidente sobre otros pueblos, a los que supuestamente se trataba de arrancar de sus “esclavizantes” culturas y atraerlos a formas “superiores” de humanidad.
Utopías
El término utopía proviene del griego y significa ‘en ningún lugar’. Fue acuñado por el filósofo inglés Thomas More en su obra Utopía, dónde describe una sociedad racional justa, fraternal e igualitaria.
Una utopía es un arquetipo de sociedad ideal a partir de una concepción ética de la justicia, de la felicidad y de la eficacia al organizar la comunidad social. Es una búsqueda del mejor de los mundos posibles.
La función utópica es una dimensión del hombre, pues en el ser humano está el deseo de ir más allá de lo dado, la imaginación para idearlo y la razón para proyectarlo.
En este sentido, el filósofo Ernst Bloch defiende un utopismo razonado, basado en el conocimiento científico y racional de la época y en las posibilidades reales de su transformación.
Las utopías cumplen también una importante función social, y por ello han sido el motor de los grandes proyectos humanos. Son ideas necesarias que marcan el camino que ha de seguir el hombre en la mejora de sus formas de vida.
La historia del siglo XX está marcada por las terribles experiencias de la capacidad destructiva del ser humano. Por eso mismo el pesimismo ante el futuro también es un rasgo característico del siglo XX. Este pesimismo se pone de manifiesto en la literatura antiutópica que toma el relevo de los relatos de las utopías positivas de la modernidad, como se ve en los libros Un mundo feliz de Aldous Huxley; 1984 de George Orwell; La naranja mecánica de Anthony Burguess; y Congreso de futurología de Stanislaw Lem.
3. RELACIONA:
Responsabilidad moral y responsabilidad jurídica
En el acto moral que puede ser juzgado como moralmente bueno o malo tienen un gran peso la libertad y la voluntad. El sujeto moral es responsable de su conducta. Pedro Laín Entralgo dice que el vocablo responsabilidad viene del verbo latino respondere, que alude a la acción de empeñarse, obligarse o prometer. De este modo, responsabilidad puede definirse como la condición o el estado de quien tiene que obligarse a sí mismo a actuar de una manera determinada.
Quién es responsable de algo debe responder y hacerse cargo en la medida de lo posible de la reparación de los daños que pudiera causar su conducta cuando no es adecuada respecto a lo previsto o lo pactado.
En la responsabilidad moral, el sujeto debe también responder de su conducta ante su propia conciencia. Por el contrario, en la responsabilidad jurídica el sujeto debe responder de su conducta ante lo previsto por un código normativo, expresado formal y explícitamente por una institución competente autorizada.
Tipos de legitimidad del poder político
Weber distinguió tres tipos puros de autoridad o legitimidad:
- Carismática: se basa en el prestigio de una persona a la que se atribuye por su carácter excepcional la capacidad de encauzar los asuntos del Estado. Esta legitimidad suele darse tras procesos de cambio estructural en los que se reconoce al líder actuar como guía.
- Tradicional: se apoya en el prestigio de ciertas instituciones que perduran a lo largo del tiempo, mediante la transmisión hereditaria del poder. Ej: Monarquías.
- Legal-racional: el poder viene de leyes que establecen códigos normativos destinados a organizar la vida colectiva. Este tipo de legitimidad propicia la participación directa o indirecta de los ciudadanos en las leyes. Otorga confianza en virtud de valores como eficacia, representatividad y sustituibilidad.
4. REFLEXIONA: